Las danzas tradicionales de China mantuvieron boquiabiertos a los espectadores del Teatro Manuel Doblado. El ensamble de danza y ópera de Chongqing se presentó en exclusiva para la ciudad de León, Guanajuato. Aunque era un viernes con muchas opciones de entretenimiento: la motofiesta, el concierto de The Lost Fingers y lo tradicional en la ciudad, bares y futbol, el teatro estaba repleto.

El colorido en el vestuario, lo exótico en las narraciones, los sentimientos cruzando fronteras a través de la música y el lenguaje no verbal, hicieron que León descubriera sus semejanzas y diferencias con China.

Entre las similitudes estuvo el baile de un pavo real, animal sagrado tanto para las culturas orientales como para las prehispánicas. El bailarín que lo interpretó mantuvo al público atento con sus movimientos de cuello, brazos, ojos, piernas. Incluso sus acciones más mínimas, transportaban con sutileza a la imagen del pavo real.

Una de las danzas que más conmovió, fue la que relató la historia de dos jóvenes que se conocen y enamoran durante una fiesta tradicional china. El amor siempre vence las fronteras y si se cuenta con música, el público se conecta con el artista, generando un ambiente de gozo y confianza, como si dos personas descubrieran que tienen más en común que diferencias, nace una amistad, un interés por saber del otro.

Dentro de los últimos números estuvo la interpretación de Bésame mucho, como afirmó la traductora que introdujo la escena: “A continuación, una canción muy mexicana con unos instrumentos muy chinos”.

Fue una velada donde dos culturas reconocieron lo que las une más allá de la distancia, la historia, el idioma. Nuevamente el arte sirvió para abrir la conversación respecto de lo que nos hace iguales; de las tradiciones ancestrales que sin importar la cultura, cuentan los miedos y las alegrías de la humanidad, independientemente del punto geográfico donde cualquier mujer u hombre las haya vivido.

La mayoría de los números pertenecían a la ciudad de Chongqing, la cuarta ciudad subordinada al gobierno central. Se conjuntaron elementos del ballet tradicional con los de la ópera local de Chuangju para producir un espectáculo moderno y globalmente atractivo para el público.

Al finalizar, Jang Yi, subdirectora en el Centro de Intercambio Cultural de Chongqing, dijo en entrevista que su gira durante el cervantino ha sido muy gratificante y que al regreso a China le gustará compartir el entusiasmo y amor que el pueblo mexicano tiene por el arte.