Mi corazón late, vivo de su eco. Se ha quedado atrás, esperando. Camina, insisto. Mi corazón desobedece, ama lo ausente y a quién aparece de frente extendiendo sus brazos le grita desde atrás donde reside: estoy lleno, gracias. Qué dices, inquiero. Extiendo los brazos pero el presente se ha ido y mi corazón teje atrás repitiendo: estoy lleno, gracias. Lo miro y recorro la cadena que nos une desde su rincón atrás hasta mis brazos vacíos, soy su prisionera. #Delirio