Le he escrito al amor de los hombres, ese amor que cambia de nombre, de risa a llanto, de euforia a odio, de gracia a venganza.
Le he escrito al amor que muere, deseando que viva eternamente a través de la palabra y el recuerdo, pero es inútil, cada vez fallece.
Le he escrito al amor creyendo que es un virus que se contagia, pero me equivoqué.
El Amor no es un virus, es un manantial perenne con rutas de acceso personales y no se contagia, se comparte con otros que han llegado trazando su camino. Ese Amor es irrenunciable y eterno.
Le escribí al amor buscando el Amor y ahora frente al manantial decido beber y tomarme mi tiempo, ahora que poseo la eternidad.
‪#‎Delirio‬