De 1208 seguidores en twitter y 457 amigos en Facebook, ninguno pudo responder ¿Alguien libre par ir al cine?

  1. Soy la reina del #ForeverAlone
  2. 1665 es el número de mi proyección mental de seguridad, de amigos, en realidad son imaginarios.
  3. Fue el Apocalipsis zombie y sólo yo sobreviví por eso no respondieron
  4. Todos tienen vidas interesantes o una depresión más severa que la mía
  5. Viven fuera de mi región geográfica
  6. Quienes respondieron hora y media después eran mujeres, también solas. Existimos demasiadas mujeres en el mundo ¿Dónde están los hombres? ¿Nos los comimos?
  7. Llego al cine y lo primero que veo es una pareja que tiene un par de manos entrelazadas y las otras escribiendo en el celular, sus cabezas mirando a lados opuestos, al igual que sus piernas cruzadas. Una imagen bastante simétrica pero contradictoria. Si eso es estar con alguien, prefiero mi soledad. No dramatices, me dije, seguro han estado todo el día juntos y es su momento de ver cada quien su celular. 45 minutos después, me siguió pareciendo un desperdicio de tiempo y espacio estar con alguien para no estar. Solo evidencia lo temprano que llego a las funciones de cine y lo mucho que me urge un amigo, segura estoy que así fueran cinco minutos los pasaría platicando, mirándolo.
  8. Entré a la película que me recomendó mis socia

“I’m sorry to be the feminist here but” Lamento ser el feminista aquí pero…y la película The Intern (pasante de moda) abre su discurso:

a)No deberías dejar de hacer lo que amas con la esperanza de que tu marido deje de ser infiel

b)No deberías sentirte culpable porque tu marido decidió ser infiel en una especie de revancha por el tiempo que dedicas a tu trabajo

c) Nadie pondrá la atención que tú pones en tu trabajo, porque nadie lo conoce como tú. Pocas personas ven crecer su proyecto y se dedican a ello toda su vida, no lo abandones con la esperanza de que tu marido dejará de ser infiel.

d) Felicidades a las mujeres que están rompiendo el techo de cristal

e) Conciliar la pareja, los hijos, la profesión te quita el sueño, el sexo, el hambre (seamos honestos, no lo dice la película pero lo sabemos: te mata, te vuelve ineficiente) y de cualquier forma es excluida por las otras mamás, su hija apenas la ve, el marido la engaña y en la empresa sus trabajadores le sugieren contratar un CEO. (Sí, el conflicto en la película es que una mujer al final de sus veintes y principios de sus treintas no puede resolver un circo de tres pistas).

f) Cree en los cuentos de hadas (aquí es cuando el intento por dejar un argumento válido sobre el ser mujer hoy, termina en una cosa horrenda de Hollywood y se lleva a Robert De Niro entre las patas, o la cinta) La protagonista cree que su marido dejará de engañarla si ella delega su compañía y se concentra en la familia; cree, porque lo googleo, que después del engaño las parejas pueden continuar. Cree que ama a su marido que se queda en casa, aunque hace un discurso ebria sobre los hombres que ya no existen, esos que trabajan y se visten sin parecer niños. (Dan ganas de darle un zape y decirle, es obvio que ese arreglo con el marido es útil pero no satisfactorio.)

La película trató de decir algo, pero no lo hizo, casi fue inconsciente el momento donde menciona la culpa que socialmente cargamos quienes intentamos ser madres y profesionistas. No es nuevo, mi madre fue profesionista, otras mujeres han trabajado, pero la culpa hoy es distinta porque la mayoría implica la destrucción de la familia tradicional, nuclear (madre, padre, hijos) Antes, las mujeres trabajaban pero no se destruía este esquema. Hoy, es casi sinónimo. ¿Qué cambió? ¿Los hombres? Como parece decir la película (sería una respuesta muy de revancha, superficial, poco equitativa) ¿Se modificaron los trabajos de las mujeres? Esa perspectiva me va gustando más ¿Cambiamos todos: horarios de trabajo, trabajo, posibilidades para hombres y mujeres, economía, educación? No pretendo responderlo.

De las 1665 personas que no pudieron acompañarme al cine, me llega una corazonada, hemos dejado de tener tiempo para estar con otros, para compartirnos. También suena a discurso mediático y crisis #ForeverAlone, pero es sólo otra película que quiere decir algo, pero no acaba de decirlo por la inercia del deseo del final feliz: la familia nuclear, el amor, la mujer exitosa que lo tiene todo, los amigos que pueden ir al cine juntos.

Lo que es cierto es que no puedo ser la única sintiéndose sola, y a la vez sabiendo que no lo está porque si puede transportarse en un auto en la noche a una sala de cine, es porque hay otros haciendo sus trabajos: pavimentando, iluminando las calles, diseñando y fabricando autos, música, películas. Sabemos que hay otros y que somos otros porque pertenecemos a una cadena de producción y lo menciona la película “Trabajo y amor; amor y trabajo”. Pero cuando la única opción es amar tu trabajo, yo quiero saltar del barco, bajarme del mundo, pedir un reembolso, nacer en otra época ¿siempre ha sido así?

Cuando sé que para tener tiempo para mí, debo dejar a mis hijos con alguien más, aunque sea mientras duermen y me cuesta no autojuzgarme, sé que para la equidad falta camino y que soy un granito de ese pavimento que otras recorrerán un día (quiero creer, otra vez mi gen Hollywood). Pero escribir me hace feliz, es mi proyecto, al igual que ser madre, ambas fueron mis decisiones y no quiero el título de super mom, porque esos hombres y mujeres perfectos, los baby boomers interpretados por Robert De Niro, pagaron un precio por ese orden, que la película admira con nostalgia. Las generaciones de hoy pagamos por otros aspectos y antes de sentir culpa, me pregunto ¿Pagaría ese precio por ser super mom? ¿Por ser esa mamá de casa? ¿por tener ese matrimonio? Y la culpa se va. La realidad es que si no pude coincidir hoy con ninguna de las 1665 personas de mis redes sociales, no pasa nada, sé que existen, sé quien soy y lo que amo.

El miedo de la protagonista a quedarse sola si no acepta que su marido la engañe y continúen casados, seguro invadió a las mujeres de otras generaciones y la familia nuclear no se rompió ¿ese era el precio? Yo no lo pude pagar. Hoy algunos (hombres y mujeres) lo aceptan, el matrimonio por amor es una invención moderna, así que todo se reduce a qué estás dispuesto a aceptar y lo que la película enuncia es ¿dejarías de ser tú por esa promesa: familia, super mom, profesión, amor? Auque la cinta parece hacer énfasis en el rol femenino, olvida que el esposo de la protagonista renunció a su ascendente carrera por dejarle espacio a ella y el despegue de su compañía. Él asumió un rol que al principio le pareció interesante y luego admite haberse perdido. Creo que ahí se vislumbra una respuesta más interesante: las personas cambiamos. Como dice Robert De Niro en su papel de pasante: “mi esposa nunca cambió, (en 47 años de matrimonio) eso es realmente algo difícil de hacer.” ¿Ese era el precio para otras generaciones? Tampoco lo pagaría. Seguramente la generación de mis hijos tampoco pagará los míos, es decir, cada generación hace y deshace, aprende, paga, cobra, es.

1665 personas y actualmente es difícil coincidir físicamente, pero antes no podrías haber invitado a ese número de personas al cine, esperando que uno dijera yo (el gen Hollywood), incluso los sueños mutan, ¿Por qué castigarnos por ser nosotros? Si hay que deshacer un modelo de empresa para crecer, las compañías que hacían guías telefónicas por las start ups online, lo mínimo es no culparte y seguir adelante. Pasa igual con nosotros ¿no?

Mujeres y hombres sentiremos menos culpa tanto más pronto ignoremos al gen Hollywood que busca lo perfecto. Nada lo es.