Entre lo mágico maravilloso de hoy estuvo contemplar cómo una hormiga roja salió tranquila de mi bolso. Lo hizo justo del lado del castillo interior, ese laberinto circular de Remedios Varo, que dependiendo de nuestra mirada nos invita a salir o a entrar. ¿Por qué la hormiga salió por ese lado? ¿Algún mensaje del universo?

El otro lado de mi bolso es naturaleza muerta resucitando. Creo que me hubiera asustado o asombrado más si hubiera salido de ahí. El origen de esta hormiga es probablemente, mi casa, donde desde hace meses siento que nos saldrán colas de cerdo y el más pequeño será devorado por formícidos. Cada día hay que limpiarlo todo, tratar que los pequeños seres vuelvan a sus túneles. De alguna forma, una escapó y llegó aquí, al colegio. Se bajó en la mesa de la cafetería mientras pensaba sobre un proyecto que me permita explorar otros mundos: viajar, le llamamos los humanos coloquialmente. Esa hormiga encontró mi bolso, ¿qué bolso me llevará a mí, a la mesa de una cafetería desconocida?

Salió del castillo interior,  no  de la naturaleza muerta resucitando. Me mostró dirección, como el hilo de Ariadna ¿estaré lista para subirme al bolso? ¿para salir cuando toque? Lo claro es que no hay que esperar la resurrección.

Hormiga roja, vaya mundo mágico maravilloso de posibilidades me iluminaste. Obvio que he leído en ti los mensajes que una Julia escritora manda y manda y manda a una Julia que busca y busca y busca ignorando el castillo interior. De pronto hay telegramas que sí lee y prefiere esperar la resurrección, algo más natural y fácil que navegar a contracorriente en la onírica realidad adulta. Remedios Varo lo hace lucir fácil, incluso parece que sus personajes disfrutan el viaje por los canales del castillo circular, unos van y otros vuelven.

Está por irse la exposición “Remedios Varo. Apuntes y anécdotas de una colección”, tienen hasta el 25 de junio para admirarla en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato. 

Al parecer esta hormiga es difusora cultural, en definitiva su origen es mi casa.