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Julia Cuéllar

Letras desde lo cotidiano

Categoría

cuento

Hombre de letras

Por Julia Cuellar

Tengo que narrar una historia, mi editor me dijo que mi fecha límite para entregar algo creativo era ayer. Me lo ha dicho siempre, otras veces funcionó y dos horas después tenía un texto que multiplicaba las ventas de la revista. Pero hoy, simplemente no puedo. En realidad debería decir ayer, para ser exactos, son las 2 de la mañana y mi límite expira a las 9.

Esta vez sí me corre, no será la primera vez que consiga una narración de última hora de alguno de sus viejos amigos antes de cerrar edición. Mi mala racha empezó desde hace tres revistas, es decir, tres meses. Miento, siempre me ha ido mal, hace tres meses simplemente agudizó mi mal tiempo. Mis problemas empezaron desde que sólo concibo el mundo a través de las letras, desde que nací.  ¿Cómo puede un recién nacido ver el mundo a través de las letras? Puedo explicarlo, soy el vivo ejemplo. Desde pequeño las únicas formas que me atraían eran esas arañas que invadían con su movimiento lateral el oleaje de papel que sostenía mi padre en sus manos. Me gustaba imitarlo. Recuerdo que pasaba horas observando como se movían de una página a otra. Nunca parecían detenerse, era un ejército al que había que seguirle en su avanzada. Así que no dudo que al nacer interpreté el cordón umbilical como una gran I y  a mi madre como una V con la palabra OJO escrita en el rostro.

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Palabra-Mirada

Su laberinto es de imágenes. Confía en el reflejo. Mi laberinto es de palabras. Confío en el discurso. Digo te amo. Me mira. ‪#‎Delirio‬

Iris

Se miran. El iris, quicio de la oscuridad que fija y olvida. Se pierden ambos en universos paralelos. La palabra, mentira que une. ‪#‎delirio‬

Maratón amoroso

Solía esconder mi amor, guardarlo para cuando fuera correspondida, eso sólo me provocó tristeza, dolor, angustia, desesperación, me hacía sentir incompleta, anhelando lo que faltaba. Un día decidí amar dándolo todo, esperando que me correspondieran porque ¿quién puede negarse a ser amado? De igual forma viví angustiada esperando un resultado sin disfrutar el presente y forzando lo ideal. Otro día simplemente amé, después de un corazón con tantas cicatrices, vendajes y dudas, lo único racional es seguir amando.  Seguir leyendo “Maratón amoroso”

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