Buscar

Julia Cuéllar

Letras desde lo cotidiano

Hombre de letras

Por Julia Cuellar

Tengo que narrar una historia, mi editor me dijo que mi fecha límite para entregar algo creativo era ayer. Me lo ha dicho siempre, otras veces funcionó y dos horas después tenía un texto que multiplicaba las ventas de la revista. Pero hoy, simplemente no puedo. En realidad debería decir ayer, para ser exactos, son las 2 de la mañana y mi límite expira a las 9.

Esta vez sí me corre, no será la primera vez que consiga una narración de última hora de alguno de sus viejos amigos antes de cerrar edición. Mi mala racha empezó desde hace tres revistas, es decir, tres meses. Miento, siempre me ha ido mal, hace tres meses simplemente agudizó mi mal tiempo. Mis problemas empezaron desde que sólo concibo el mundo a través de las letras, desde que nací.  ¿Cómo puede un recién nacido ver el mundo a través de las letras? Puedo explicarlo, soy el vivo ejemplo. Desde pequeño las únicas formas que me atraían eran esas arañas que invadían con su movimiento lateral el oleaje de papel que sostenía mi padre en sus manos. Me gustaba imitarlo. Recuerdo que pasaba horas observando como se movían de una página a otra. Nunca parecían detenerse, era un ejército al que había que seguirle en su avanzada. Así que no dudo que al nacer interpreté el cordón umbilical como una gran I y  a mi madre como una V con la palabra OJO escrita en el rostro.

Seguir leyendo “Hombre de letras”

Arder

Que el silencio no te extrañe

Necesitaba que pensaras en mí

Sin inducirlo

Sin provocarlo

Te escribí

Ordenar la vida

Con palabras para ti

Para mi mente

Concentrada

Como insecto en la luz

De tus besos

Tu escucha

Tu fe

Había que vivir

Esperarte

No como Penélope

No como sirena

Como sol

Confiada

Basta arder

La tierra como el corazón

Requieren tiempo para que brote la vida

El silencio es sólo la noche

Confía, Tierra, confía

Ardo por ti

#ElCorazónQueRecibe

Severiana

168 páginas para demostrar en términos literarios que la relatividad existe. 168 páginas y Follet no me dijo nada. 165 páginas y Chávez Castañeda me tuvo en la orilla del abismo, con la promesa de volar y el miedo a caer. Vaya puente el que construimos con palabras. Como en la vida no es la cantidad de ladrillos los que forman un hogar, es la forma en que tejemos las historias y creamos fuego para alimentarnos, para guiarnos en la oscuridad. Las 3 páginas en blanco, son un regalo de Chávez Castañeda para que llores, nades o formes cristales donde reflejarte. 168 y el asco que produce la saciedad de comer sin sentido o 168 y un espejo, el tremor de un estómago vacío, a punto de ser devorado por la imagen propia, el horror. #Severiana #Bibliófagos

Amor al por mayor

Irremediablemente

entrego el corazón

y no espero el regreso de la inversión

Sé que entre más doy, menos pierdo

se reproduce mejor el corazón

Como canasta de abundancia

brota infinito el amor.

 

 

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: