Buscar

Julia Cuéllar

Letras desde lo cotidiano

Etiqueta

julia cuellar

Bienvenidos 32

domingo adios 31

Me parece increíble que mañana a las ocho de la noche cumpliré años por trigésima segunda ocasión. Es domingo, son las dos y media de la tarde, estoy en la cochera, contemplo mi jardín, aparentemente inmóvil pero cuya vida se manifiesta en el crecer del pasto, los geranios y esa planta con hojas en forma de asteriscos que traje desde Santa Fe. Me ha acompañado en la oficina, el departamento y ahora la casa en León donde ha tomado proporciones inimaginables para mí, era una planta de una maceta de menos de diez centímetros de diámetro. Ahora parece un ave con alas abiertas y cola levantada a punto de despegar.

La vida pasa, no se detiene, se abre paso sin importar las circunstancias, sólo entiende de presente, de instantes. Mis hijos son esa vida que es y escapa al mismo tiempo, apenas paso mis manos por su cabello o los acaricio, detengo la mirada en alguna de sus acciones y ese momento ha desaparecido. Ante mi deseo de perpetuarlo se desvanece. Cada vez digo, mi memoria recordará ese momento, pero es mentira, la mente nos juega trucos y las imágenes cotidianas desaparecen o quedan olvidadas debajo de remembranzas más traumáticas o eufóricas. Esos fragmentos de tiempo en que el cabello rubio de mi hijo mayor brinca entre mis dedos y su cuero cabelludo pasa de rosa a blanco por la presión de mis mano recorriendo el pelo, esa imagen acompañada de su voz diciéndome ¿cuánto tengo que ahorrar para comprar mi martillo de spiderman? es lo que quiero recordar y es lo que pierdo.

Se ha ido. Mi hijo va por su cerdito de cerámica azul para ver cuánto dinero falta para llenarlo. El más pequeño, investiga cómo funciona un reguilete. Sopla por encima, por un lado. Observa. Saca el reguilete de la tierra, lo mueve de lugar, espera por el viento y nada, decide volver  a soplar. El mayor baja se sienta a mi lado, coloca frente a él, su cerdo azul y dice: Mamá voy a hablar con mi cerdito. Lo oigo hacer ruidos onomatopéyicos de puerco. Mi jardín, mis hijos, mi escritura de esta entrada de blog en mi cabeza, antes de ir por la computadora donde ahora escribo, eso es mi presente, eso es mi tarde de domingo, la imagen que quiero capturar.

Son 32 años donde mucho he olvidado, donde las vidas se me cruzan y revuelven. Cada fragmento al que he decidido llamar una vida lo nombro así porque un evento violento, doloroso, rompió la continuidad, me obligó a replantear mis creencias, mis deseos, quién era. Estoy en la cuarta vida y soy quien me parecía impensable ser hace unos años. Soy madre soltera, trabajo como maestra, nado, escribo: para blogs, para libros, para guiones de cine, para gestar proyectos o para abrirme paso en el mundo académico. Escribo y es mi constante en cuatro vidas, me hace feliz.

En esta cuarta vida, agradezco a mi cuerpo su fuerza para sanar, su determinación para levantarse incluso cuando el dolor físico y mental era agudo, su energía y constancia para aprender a nadar, su salud. Agradezco a mi mente su iniciativa por limpiar el laberinto, por tejer para sí mismo el hilo de Julia, domar al minotauro, reconocer su existencia y convivir con él. Sus ganas de seguir preguntando, investigando, aprendiendo, proyectando un futuro de letras y tranquilidad. Agradezco a mi corazón su vocación por el amor, por seguir confiando a pesar de las cicatrices, por su fe en que un día latirá en ensamble con otro. Doy gracias a mi vientre por enseñarme el amor infinito, irrevocable, el amor que te enseña entre frustraciones y risas, entre pañales y abrazos inesperados, que contiene en un beso lo eterno y lo efímero. Doy gracias a los amigos y familiares que se han quedado y a los que han llegado. Doy gracias por mis hijos y su paciencia con una madre que dista de ser la mejor. Agradezco a Dios la oportunidad de reconstrucción.

Agradezco el ¡Mamáaaaa! por las mañanas que me despierta en esta realidad que no termino de aprehender cuando ya se ha ido.

#Gracias4taVida. Gracias31. Bienvenidos 32.

jd4

Mar abierto frente a ti

Estar sola aún cuando se tiene pareja es una soledad peor que estar sola sin pareja y con la posibilidad de tener o no, sólo dependiendo de ti. Esa es una soledad que se llama libertad, que se obtiene cuando somos verdaderas a nosotras mismas y dejamos el miedo atrás.

Alrededor de mí, mujeres en el proceso de separación me comparten sus historias, conversamos y vamos descubriendo que no estamos solas. Lo que voy encontrando de similar en nuestras historias es que somos mujeres creativas, apasionadas, amorosas. Ante el “me voy” de la pareja nuestro mundo se derrumba porque perfeccionistas que somos no entendemos qué hicimos mal. Repasamos cada detalle de la historia como en un análisis cuadro por cuadro, buscando indicios en el asesinato del amor ¿en qué fallé, qué no vi a tiempo? Nos recriminamos. Cuesta trabajo concluir que quizá no hicimos nada mal o que los errores también se comparten, que la partida de la pareja puede deberse a su búsqueda personal y no a nosotros. O quizá a que son unos cerdos y no se sienten cómodos entre diamantes. ¿Importa? El hecho es uno: estamos solas (sé honesta seguro llevabas mucho así sólo no lo reconocías porque había un fantasma al lado). Sola y sin fantasma es un gran comienzo.

Inicia una nueva vida ¿a poco sólo Mario Bros merece tres vidas? Voy en mi cuarta y soy feliz porque aunque constantemente desearía compartir mis días con una pareja, ahora sé que mejor sola y esperanzada que con la pareja equivocada y en una soledad que es una cárcel bajo el agua, te ahoga, te inmoviliza, te mata. Mejor sola con pulmones hambrientos por aire, con manos deseosas de amar a los hijos, los proyectos personales, la familia, los amigos, a la vida por darnos una nueva oportunidad. Mejor con la mente libre y deseosa de crear.

Tres años después recorro los espacios que antes dolían y agradezco lo que me enseñaron. Los miro sin nostalgia, sin culpa, sin ganas de volver.

Deja de mirar cuadro por cuadro, quema la película y ponte a filmar una nueva, no todos pueden crear una nueva vida. Agradece (a Dios, si eres creyente) el regalo del perdón (la nueva oportunidad de ser quien quieres ser), frente a ti hay un mar abierto y una nueva tierra esperándote sin fantasmas, sin soledad opresora, únicamente esa que se llama libertad.

#Minotauro

Jamás entenderé porque alguien acepta la Friend zone, me declaró incompetente en el tema pero escucho con atención a quienes están ahí y aseguran que es sólo porque están ganando tiempo. ¿What? Según yo lo pierden, pero aprendo, porque no entiendo a los humanos. Mejor es dejar a las bestias actuar #minotauro

Violetas

Cada tres meses recibía rosas si acudía a la plaza y escuchaba la fuente mientras leía un libro. Durante tres meses se preguntaba si en lugar de rosas, preferiría gladiolas, aves del paraíso, tulipanes, orquídeas, pero cada tres meses regresaba por las rosas, si no ¿quién lo haría? Durante tres meses cambiaba de autores y escribía reseñas sobre ellos, pero cada tres meses leía al mismo autor bajo el murmullo de la fuente, si no ¿dejarían de llegar las rosas? Durante tres meses buscó el libro, vacío su casa, descubrió lo espaciosa y blanca que era. El libro, recordó, lo olvidó en la banca hacía tres meses. El timbre sonó, recibió violetas.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: